Disturbios, extremismos y violencia
De extremismos y violencia
Parece que en los disturbios de los últimos días estarían involucrados grupos radicales de extrema izquierda. Vaya, hombre, ¡qué sagacidad investigadora!, digna del legendario detective Conan, como mínimo.
Cada vez que se producen disturbios parece que sea la primera vez. En realidad, es la misma historia de siempre. Y los más violentos son, cuando menos, los mismos o con perfiles similares.
Es evidente que la policía tiene que hacer su trabajo e investigar hasta el último detalle, faltaría más. Pero esto no quiere decir que la opinión pública tenga que estar volcada sobre esto. No lleva a ningún lado. Y las conclusiones, poco más o menos, son siempre las mismas. Lo que quizás nos tendríamos que preguntar es ¿por qué los violentos escogen los momentos que escogen para actuar? ¿por qué no rompen escaparates y queman contenedores un fin de semana cualquiera? ¿Por qué eligen las fechas que eligen?
Sin datos a mano y partiendo de la pura intuición, podemos imaginar que, tanto por el lado la brigada antidisturbios de la policía, como por el de los manifestantes violentos, hay un grupo reducido ¿selecto? que es adicto a los deportes de riesgo. Nos referimos a personajes que, día si, día también, se preparan en gimnasios y leyendo páginas web especializadas, para este tipo de situaciones. Es la violencia de calle entendida como un ejercicio estimulante. En realidad, entienden este «deporte» como la esencia misma de su existencia. Sin duda, los investigadores sagaces podrían comenzar esta línea de investigación.
La otra vertiente, obviamente, sería la política. Los violentos quieren producir un determinado efecto en la opinión pública, que beneficie sus intereses. Hacer ruido, romper cosas y robar de manera violenta son acciones que siempre tienen un impacto fuerte en los medios. Esto les permitiría amplificar su mensaje reivindicativo.
Por su parte, algunos policías con un claro sesgo ideológico, tienen una vocación natural a vapulear los radicales, tanto como los sea posible. Estos últimos serían un auténtico cáncer de la sociedad, desde su punto de vista. En este sentido, se dedicarían, a la hora de las manifestaciones, a escanear visualmente la «masa», para detectar elementos vapuleables y actuarían de manera expeditiva, sin ni siquiera necesidad de provocación previa.
Estos dos grupos que, en condiciones normales, son claramente minoritarios y que se repelan mutuamente, consiguen arrastrar el resto de manifestantes y de policías en un remolino de confusión, adrenalina y carrerillas, que acaban provocando todo tipo de excesos y de accidentes fatales.
Pero para que la chispa salte y se propague al conjunto de personas congregadas, es necesario que el ambiente esté caldeado de entrada. En una manifestación pacífica y festiva, estos tipos de elementos son más fácilmente detectables y quedan rápidamente aislados del resto y, por ende, neutralizados.
Es por eso que el cuando y el por qué son esenciales para anticipar y prevenir estas situaciones. De hecho, las dos últimas «temporadas» de disturbios que nos ha tocado sufrir, se han producido a raíz de juicios y encarcelamientos enormemente cuestionables. Normalmente, cuando estos tipos de hechos se producen, hay un primer momento de azoramiento. Después viene la indignación. Y ello conlleva la convocatoria de concentraciones de todo tipo.
El detective Conan
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Durant la rendicio de la fortalesa de Mangalore, que va ser lliurada en un armistici pels britanics i la seva posterior retirada, tots el mestissos i estrangers no britanics que es van quedar van ser assassinats, juntament amb 5.600 catolics mangaloreans. Els condemnats per Tippu Sultan per traicio van ser penjats a l’instant, les forques estan aclaparades pel nombre de cadavers que portaven. El riu Netravati estava tan podrit amb la pudor dels cossos moribunds, que els residents locals es van veure obligades a abandonar les cases riberenques. A mes de la persecucio historica, hi ha hagut diversos atacs en la moderna India, duts a terme principalment pels radicals hindus com les onades d’atacs a Karnataka, on els atacs es van dirigir contra les esglesies cristianes i espais de pregaria a Karnataka per la Bajrang Dal ; el governant partit BJP fou acusat de participar-hi. La violencia va comencar a partir del 14 de setembre de 2008 quan prop de 20 esglesies van ser atacades a Mangalore, Udupi, Chikkamagaluru, i en altres districtes de Karnataka. Es va informar posteriorment d’aldarulls menors des de l’estat fronterer de Kerala. Aixi mateix, a Gujarat, on 22 esglesies van ser incendiades o destruides i altres 16 danyades.